Aprovecha el tiempo

Retomando un poco aquello para lo que creé el blog, les comparto un poema (otro) de Walt Whitman. La frase Carpe Diem se volvió en un ícono tras haber sido utilizada por Robin Williams en su papel como el Profesor John Keating en la película La Sociedad de los Poetas Muertos, donde enseña a sus alumnos la importancia de aprovechar el tiempo y logra grandes cambios en muchos de ellos. Si no la han visto, pues no saben de la obra maestra que se han perdido. Recomiendo altamente verla.

Por lo pronto aquí les dejo el poema, y no olviden nunca aprovechar al máximo el tiempo.

Carpe Diem

Aprovecha el día.

No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario…

No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar el mundo; porque, pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.

Somos seres humanos llenos de pasión, la vida es desierto y es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Y tú puedes aportar una estrofa…

No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes, huye…

“Yo emito mi alarido por los tejados de este mundo”, dice el poeta; valora la belleza de las cosas simples, se puede hacer poesía sobre las pequeñas cosas.

No traiciones tus creencias, todos merecemos ser aceptados.

No podemos remar en contra de nosotros mismos, eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que provoca tener la vida por delante.

Vívela intensamente, sin mediocridades.

Piensa que en ti está el futuro, y asume la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte.

No permitas que la vida pase por ti sin que tú la vivas..

Walt Whitman.

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Sólo por hoy

Hoy volví a pensarte. Ya no sé si te extraño o te necesito pero al menos sólo por hoy permití darle rienda suelta al pensamiento.

No podía dejar pasar la oportunidad de escribirlo y plasmar en pocas líneas lo que, queramos o no, formó parte de nuestra historia. Una historia llena de recovecos, crecimiento, aprendizajes, dulces amargos y maravillosas alegrías que nos acompañaron por mucho tiempo, que nos llevaron a lugares inimaginables y gracias a los que hoy somos lo que somos.

Nuestra historia comenzó como pocas y nunca creímos que llegaría a lo que llegó, creo que tanto a ti como a mí nos sorprendió por igual pero supongo que de eso se trata, que nunca lo pretendimos y sólo dejamos que el tiempo hiciera lo suyo. Hoy por hoy nuestras vidas se encuentran muy lejos de lo que creíamos que llegarían a ser y cada quien tomó su camino. Quizá algún día nos encontremos y podamos compartir las experiencias por las que nos llevaron esos caminos, o quizá no pero al menos me doy la oportunidad de dejarlo en estas breves líneas.

No puedo dejar pasar por alto esa gran travesía llena de contorsiones mandibulares (jajaja), sueños instantáneos, mariposas, estrellas de colores, pichus y michis, que me hizo crecer, amar, creer, soñar y tantas otras cosas que sólo tú y yo sabremos. Y más allá de los intentos fallidos, las mentiras elaboradas, lágrimas que fueron y vinieron, lo bonito prevalece porque si de algo estoy segura, es que fui inmensamente feliz.

Y sí, hoy, exactamente a 4 años de ese día en que todo comenzó te dejo ir sintiéndome en paz conmigo misma pues sé que durante este tiempo te di lo mejor de mí, de mi vida, de mi amor, de mi existencia y eso, eso no nos lo va a quitar nadie.

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Sencillo, por favor

Una de las cosas por las que siempre me he sentido frustrada es por la poca calidad de servicio (porque ni hablar de cultura de servicio) que existe en general.

Éste era uno de mis más sensibles temas en Venezuela. No podías salir a la calle sin encontrarte con la recepcionista de algún centro de comunicaciones que intercambiaba un simple “buenos días” por un “se le agradece sencillo”, con una expresión que bien podría valerte un golpe si le dices algo, al momento de entregarte la ficha.  O cualquier persona en un abasto que por no tener sencillo prefería “deberte” 50 bolívares a que tú le debieras 10, porque claro la obligación de pagar con sencillo es la de uno, jamás la de ellos que son quienes ofrecen el servicio.

Tal y como dice aquella frase “cuando éramos felices y no lo sabíamos”, nunca supe lo feliz que era en ese entonces. Cuando llegué a República Dominicana, me sorprendió mucho, no sólo la poca amabilidad (en muchos casos pues hay excepciones) de las personas sino la poca disponibilidad de servicio que existía. Era muy común entrar a algún lugar y que los dependientes pretendieran estar ocupados en cualquier cosa con tal de no atenderte y si les llamabas se hacían los sorprendidos y el “buenos días” e incluso el “se le agradece sencillo” (menudo en ese país), era cambiado por un “ummjú”, y el “no lo sé” o “no le sé decir” siempre estaban a la orden del día. Difícilmente te encontrabas con alguien atento y dispuesto a resolver tu necesidad, casi siempre te sentías un estorbo y que no había nada más molesto que atenderte.

Cuando decidí venir a vivir a Argentina, una de las cosas que siempre pensaba era en eso que se dice de los argentinos en general. Que son personas muy engreídas, arrogantes y poco amables. Creí que lo que venía sería la tapa del frasco. Sin embargo debo reconocer que me he llevado una muy agradable sorpresa al no sólo comprobar que eso no es del todo cierto sino que son en extremo amables, al punto que al darle las gracias tras el servicio prestado te responden con un “no, por favor”, o un “no, para nada”, no sólo en señal de demostrar que ese es su trabajo sino como que les diera pena que uno les agradezca la atención.

Si bien es cierto que en todos los casos el empleador, dueño, encargado, cualquiera que sea, es quien debería velar porque estas cosas se cumplan, pienso que nosotros tenemos que dar el primer paso y comenzar a preocuparnos. No sólo por los demás sino porque no existe mayor satisfacción que la de dar un buen servicio y sentir que hiciste un cambio en el día de la persona que atendiste.

En escala de grises

Hoy ha sido uno de esos días en los que te levantas cuestionando todo lo que haces y estás por hacer. No sé si el hecho de que los días han amanecidos fríos y un poco sombríos colabore o si sencillamente es parte de esta nueva etapa en la que me estoy iniciando, y es que el encontrarte en una ciudad de la que conoces poco o nada (y nadie), y en la que aún no tienes una rutina definida te hace reflexionar sobre muchas cosas.

Siempre me he caracterizado por ser una persona emprendedora, echada pa’lante, como decimos en Venezuela y sé que a muchos les costará creer que hay días, como el de hoy, en lo que me encuentro llena de inseguridades y sin una aparente y clara conciencia de lo que debo hacer. Para muchos yo siempre tengo la solución en la palma de mis manos, encuentro salida a cualquier situación difícil y pocas veces (por no decir casi nunca) demuestro mis debilidades y miedos.

Hoy ha sido un día muy particular, no es mucho lo que he hecho, y eso es lo raro del asunto. Me levanté, comí algo, limpié un poco el lugar, lavé algo de ropa y me senté en la computadora dispuesta a estudiar un poco y a terminar un post que vengo escribiendo desde hace un par de días, sin embargo no hice nada de eso. Siento que llevo horas sentada aquí y no puedo decir ni la primera cosa productiva que he hecho. He leído varios blogs que voy encontrando por ahí y leo el timeline de Twitter sin encontrar algo que valga la pena comentar o escribir.

Justo ahora estoy a punto de apretar el botón delete y eliminar todo lo que he escrito. No suelo borrar nada de lo que escribo, en mi computadora (y muchas veces en libretas y papelitos) tengo decenas de escritos que comencé , muchos terminados, otros sin terminar pero la gran mayoría sin publicar o sin haber sido vistos por nadie más que yo.  Sea cual sea la razón por las que no los he terminado o publicado, no los borro. Sin embargo, me encuentro a punto de hacerlo ahora así que creo que me daré prisa por terminar para no caer en la tentación.

Lo cierto es que no sé a ciencia cierta lo que pasará pero sé que estoy donde tengo que estar, sólo debo darme el tiempo y el espacio para encontrar eso que está para mí y aprovecharlo al máximo.