Gracias

Hoy hace exactamente un año que creé el blog. La verdad, ya ni recuerdo por qué lo abrí. Tras 63 entradas y más de 4200 visitas, en este pequeño espacio se encuentran los recuerdos de un año pasado, y el comienzo de uno nuevo. A través de él compartí la experiencia de dejar mi país natal para aventurarme en otro completamente desconocido, abrí viejas heridas y traté de cerrar otras no tan viejas. Lo comencé en un país y lo continúo en otro. En fin, se ha convertido en una suerte de catalizador, de pensadero y desahogadero junto a una mezcla de frustraciones, tristezas y alegrías compartidas.

Gracias a los que han estado desde el comienzo y se mantienen, a los que estuvieron al principio y hoy por alguna razón ya no lo están, a los nuevos, a los que constantemente comparten las entradas que les gustan, a los que de vez en cuando dejan un comentario o envían algún mensaje privado para decirme que tal o cual entrada los conmovió, a ti que me lees en silencio y que sin querer dejas una pequeña huella. En fin, gracias por acompañarme en este extraño camino de letras cómplices del tiempo.

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Mirando los límites del pasado

Es increíble cómo te llegan las cosas justo cuando más las necesitas. Si hubiese visto este video hace un par de años, de seguro no me habría conmovido tanto como lo hizo hoy. ¿Que por qué me conmovió tanto? No podría dar una respuesta certera, quizá por todas las situaciones que he venido atravesando desde hace meses y que aún no paran, y quizá un poco la razón por la que he tenido este espacio un tanto olvidado.

Este video hace énfasis en lo que siempre he manifestado, “creer en nosotros mismos”. Muchas veces nos apartamos de ese pensamiento y comenzamos a mirar en el lugar equivocado, ¡y qué difícil es encontrar el camino correcto de nuevo!.

Ojalá todos tuviéramos la valentía y el coraje de esta mujer. El mundo sería definitivamente mucho mejor. “Porque no somos botes de mermelada; porque somos seres extraordinarios, diferentes y maravillosos.”

http://ted.com/talks/view/id/1116

¿Venezuela, qué nos queda?

Hace unos días me topé con este blog y en él me encontré con la entrada que publico a continuación. La razón por la que decidí tomarla  prestada es sencilla: no habría podido expresar de mejor manera lo que la autora dice. Comparto su pesar y tristeza al ver esta realidad reflejada ante los ojos del mundo y que todo  lo que caracteriza a nuestro país pase a un segundo o peor aún, a un tercer plano.

P.D: Gracias por permitirme hacer uso de tu entrada, Coraline.

¿Venezuela, qué nos queda?

Hace unos días transmitieron en una popular cadena televisiva española el programa de “Callejeros” que esta vez visitaba las playas de Venezuela.Cuando supe que transmitirían este programa, como buena venezolana, -porque admitámoslo, donde sea que uno se encuentre y sin importar el tiempo que ha pasado desde que uno salió de su país, uno siempre está recordando la tierra natal y uno intenta estar donde sea que le pongan un pedacito de ella- me ilusioné, pensé que sería un programa en el que se vería lo bonita que es mi gente y mi tierra, pero me equivoqué…

Mostraron Los Roques, Choroní y Margarita principalmente, pero además de las playas y la gente -mucho menos que bonita- lo que también mostraron fue la gran miseria venezolana. La ilusión que tenía antes de ver el programa se convirtió en vergüenza y tristeza; y pese a las opiniones de muchos que manifestaron orgullosos que “es verdad que somos así”, a mí no me parece que “ser así” sea algo por lo que sentirme orgullosa de mi cultura. No niego que hoy en día la mayoría de los venezolanos sean tal y como mostraron en el programa, pero creo que se podía haber resaltado algo un poco más constructivo y no únicamente resaltar la misera que nos rodea.

Entre otras tantas cosas vulgares y marginales que dejó entrever el programa, además del gran contraste entre paisajes tan hermosos y gente tan mediocre, lo que más me impactó fue un señor que entre su “desgracia” aún tiene que dar las gracias por ser “rico”, porque según su manera de verlo, de él para abajo hay gente aún más pobre. En mi opinión este hombre expresó de una forma impresionante la realidad venezolana y la cultura de nuevos ricos y de “quítate tú pa’ ponerme yo” que desde que tengo uso de razón existe en mi país y que evidentemente se ha incrementado desde que Mr. Hugo ha estado al frente de la nación.

Lo que más me duele no es que toda España o el mundo vean o se queden con esa imagen de los venezolanos, sino que un hombre tan mediocre como Hugo haya logrado destruir tanto en tan poco tiempo y sobretodo, que un sólo hombre haya conseguido robarle la ES-PE-RAN-ZA a un gran pueblo.

Entonces yo me pregunto y les pregunto a todos mis compatriotas, ¿qué coño nos queda?

¿Cómo coño puede uno irse pensando en volver alguna vez?, en volver ¿a qué?, ¿para qué? y ¿a dónde, si el cerro lo llevamos dentro?

El tamaño de las personas

Una persona es enorme para uno, cuando habla de frente y vive de acuerdo a lo que habla, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe inocente.

Es pequeña cuando sólo piensa en sí misma, y le hace creer a los otros que piensa en ellos. Cuando se comporta de una manera poco gentil, cuando no apoya, cuando abandona a alguien justamente en el momento en que tendría que demostrar lo que es más importante entre dos personas: La Amistad, el compañerismo, el cariño, el respeto, el celo y asimismo el amor

Una persona es gigante cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo… Cuando trata de entenderte aunque no piensen igual.

Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra, no de acuerdo con lo que esperan de ella, pero de acuerdo con lo que espera de sí misma.

Una persona es pequeña cuando se deja regir por comportamientos clichés. Cuando quiere quedar bien con todos, cuando maneja a la gente como un titiritero y lamentablemente siempre hay gente que no tiene convicciones y se deja manejar….

Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez dentro de una relación, puede crecer o disminuir en un corto espacio de tiempo.

Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecía ser grande.

Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecía ser ínfimo.

Una decepción puede terminar con el respeto por alguien…de muchos…

Una acción correcta puede enaltecer a otros

Es difícil convivir con esta elasticidad: las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos. Ya que nosotros juzgamos no  a través de centímetros y metros, sino de acciones y reacciones, de verdades o falsedades de expectativas y frustraciones.

Una persona es única al extender la mano, y al recogerla inesperadamente, se torna otra. El egoísmo unifica a los insignificantes, a los perdedores, a los falsamente llamados diplomáticos No es la altura, ni el peso, ni la belleza ni un título o mucho dinero lo que que convierte a una persona en grande… es, su honestidad, su decencia…su amabilidad y respeto por los sentimientos e intereses de los demás. Por su sensibilidad sin tamaño…

William Shakespeare