En presencia de tu ausencia

La cama extraña tu aroma y anhela tu presencia.
Las almohadas no saben cómo dormir sin tus cabellos rozándolas ni tu sueños en ellas revoloteando.
El peso de tu cuerpo sigue atado en las sábanas y en el espejo se refleja tu espacio vacío.
La huella de tus manos en mi cuerpo sigue sellada y el aliento de tus besos impregnado en cada poro de mi piel.
Los susurros al oído cada vez que hacíamos el amor se repiten una y otra vez y luego se burlan por saber que no volverán.
Los recuerdos poco a poco se van disipando y de ti sólo quedará ese espacio que, quizá, con el tiempo ni sepa a quién perteneció.

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